Una de las modalidades, para mí, más divertidas. Salir a la calle a “cazar” gente peculiar que las hay en cualquier ciudad es sumamente atractivo. Eso sí, con unas normas que hay que respetar siempre: no hacer fotos de niños, ser discreto en las formas y en el material (utilizo un 70-300 de Nikon que no es muy voluminoso) y ser invisible para que los “cazados” no se den cuenta.